Sábado, 25 Marzo 2017

  • ARROZ DIANA.jpg
Desde hace muchos años se viene hablando de la amenaza ecológica que tiene  para el cañón del Combeima, la proliferación de negocios de comidas típicas -muy pocos bajo  la regulación y vigilancia de la secretaria de salud-, las diversas actividades turísticas y con ellas la polución y contaminación que dejan los miles de vehículos que cada  fin de semana lo visitan, porque de seguro afectarán su esencia y  pondrán  en peligro el río Combeima  que abastece el 80% de agua a la población de Ibagué.

El fenómeno del calentamiento global también ha llegado a ese lugar, porque antes  su clima bordeaba el  frío, y por esa razón nadie se atrevía a meterse al río a darse un chapuzón, pero ahora su clima es más cálido y lo que se está presenciando puede ser más grave que los efectos de la actividad minera en esa zona.

El espectáculo que pudo apreciarse el domingo 1 de enero de 2017 a  orillas del  río Combeima entre los sectores de Llanitos, Pastales y Villarrestrepo, fue deprimente al ver  cientos de visitantes que  no tuvieron reparos en montar sus ollas y disponer del río como un balneario más. Parecía Gualanday en sus años dorados.

Lamentable que los propietarios de los negocios de comidas que están a la orilla del río no tengan conciencia ecológica, advirtiendo a los visitantes que el río es sólo para contemplarlo, que se le respeta y no se contamina.

En Diciembre del 2014 el Concejo de la ciudad, mediante Acuerdo 023, declaró el día cívico del Río Combeima, acuerdo que pretende..” el primer viernes del mes de octubre de cada año, realizar  actos conmemorativos a favor del río, para construir conciencia ciudadana de la gran función que presta como motor de desarrollo y riqueza hidrográfica, de la cual depende la subsistencia y supervivencia de los habitantes del Municipio, para despertar el sentido de pertenencia de la cuenca del río y el compromiso de acción para su conservación, recuperación y uso sostenible…”. Al parecer todo ha quedado en letra muerta, porque de otra manera toda la comunidad de ese sector, estaría atenta a la defensa del río, anteponiéndola a los intereses económicos.

La amenaza que se cierne sobre el río Combeima debe ser atendida ya  por la Corporación Autónoma Regional del Tolima, la Gobernación del Tolima, la Alcaldía de Ibagué y  demás instituciones afines al propósito,  para que se revise con seriedad y objetividad la peligrosa tendencia de convertir al río Combeima en lugar para  paseo de olla.

Para ello es necesario diseñar y aplicar  estrategias de preservación, control y vigilancia que en estos momentos pareciera no tener el cañón en los fines de semana, a la que se suma el caos vehicular que afecta la movilidad sin que se tenga personal de policía o tránsito para atender situaciones puntuales.

Hace poco se hizo mención de la necesidad de  adoptar  para los vehículos particulares  que se desplazan a ese lugar durante los fines de semana,  la medida de pico y placa, y fue la de “Troya” se le vinieron encima  a la administración municipal  los dueños de los negocios que allí funcionan  que están pensando cómo se afectarían sus ingresos,  ¿pero quién está pensando en el río? Nadie.

La trascendencia del asunto amerita una mesa de diálogo respecto del futuro incierto que se  avizora para  el río  de seguir con la contaminación que día a día reduce su cauce. Para los ibaguereños el cañón del Combeima debe ser algo así como un santuario ambiental.

No está fácil, pero se debe comenzar por algo. Alcalde y Gobernador este es un asunto importante de su agenda conjunta, Cortolima puede mediar.

Punto Final. El Alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo da muestras de ser un hombre honrado y transparente, cosa que no puede afirmarse de algunos de sus colaboradores. Bienvenido el cambio de gabinete, pero no más de lo mismo por favor.



 
  1. Más Leídas
  2. Últimas
  3. Destacadas

Error: No articles to display

Error: No articles to display

Error: No articles to display